¿Cuándo a la fuerza decides ser fuerte? Es la interrogante que me he hecho durante todos estos días. Admito que no soy fuerte. Trato de no mostrar como me siento realmente. Es mi lucha constante, mi pan nuestro de cada día. Pero me repito siempre… ‘Tengo que salir de esto y debo hacerlo ¡YA!’

Salir de este fondo que me ha perseguido por años, no ha sido fácil, siento que es el karma con el que estoy lidiando día con día, pero salir de esto, se ha vuelto una gran necesidad para mí. Solo yo sé cómo ha sido vivir con esto. Algunos al leer esto dirán, «esta tipa está enferma»; solo imaginarlo esbozo una pequeña sonrisa (no sé cómo explicarla) creo que es un tipo de queimportismo.

Como había mencionado antes en un post, todavía sigo en esa fase que me siento perdida pero no del todo. Todos los días realizo mi rutina: levantarme temprano porque creo que por costumbre, aunque no asista de manera presencial al trabajo, ya mi cuerpo y mi mente por inercia prenden el foco, arreglarme, desayunar, encenderla a la Chola (mi macbook) y empezar con el teletrabajo. Un robot automático que realiza sus tareas diarias.

Sin embargo, lucho que mi mente se enfoque en lo que debe hacer y no se vaya a otro lado, que no piense en cosas que no debe, que no traiga memorias, recuerdos e imágenes que hacen mal; pero esta mente es tan traicionera. No sé si es masoquista o qué mismo, pero ya no doy. Cansada de preocuparme y al minuto siguiente te den la patada. Cansada de sentirme menospreciada. Estoy agotada.

Desearía escapar, desaparecer… cada intento es fallido. Me siento agotada mental y fisicamente, me siento débil… ¡soy débil!.

Ho solo bisogno di un miracolo per poter sparire…

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