Regreso con otra cosa que llegó a mi sin más ni más, mientras yo estaba trabajando en un proyecto. Mi hijo, como siempre, se encontraba viendo videos en YouTube, precisamente videos de concursos de talentos.

Ahora, España tiene talento, en el que un ser se presentó a las audiciones con un número diferente, iba a disertar una poesía escrita por él mismo. Escuché el poema y me llegó al alma. Su nombre: César Brandon, personaje nacido en Guinea Ecuatorial, amante de la poesía.

Aquí les dejo ese hermoso poema. Sé que te tocará el alma como a mí y te hará chiquito el corazón.

Uno y Cero

Uno no quería contar con nadie
y Uno no entendía porque era impar
si antes de él había alguien

Uno no quería contar con nadie
y uno sentía que después de él estaba el infinito
y a Uno ese epíteto le daba miedo.

Así que Uno muerto de pavor se fijó en Cero
y cuando Uno vio a Cero pensó que Cero era el número más bonito que había visto
y que aun viniendo antes que él era entero
pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero

En Cero había encontrado a su par
así que decidió ser sincero con Cero
y decirle que aunque era un Cero a la izquierda
sería el Cero que daría valor y sentido a su vida
eso de ser el primero ya no le iba
así que le dio a Cero la gran bienvenida
juntos eran pura alegría.

Uno tenía cero tolerancia al alcohol
pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario
que para eso tenía que inventarse una fecha cero en el calendario.

Cero era algo cerrado y le costaba representar textos
pero junto a Uno hacían el perfecto código binario
y eran los dígitos del barrio
y procesaban el amor a diario.

Pero Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde
así que Uno perdió a Cero
y para cuando Uno se dio cuenta
Cero ya contaba de la mano con Menos Uno
que a pesar de ser algo negativo la trataba como a una reina.

A Cero le gustaba que Menos Uno fuera original
tener un hueco en Menos Uno
un guión con el que podían jugar.

A Cero le gustaba que menos uno no fuera uno más
que Menos Uno no fuese ordinal
que fuese justamente competitivo
y que cuando jugasen al uno
Menos Uno no le dejase ganar.

Cero sentía que a diferencia de Uno
Menos Uno le trataba como a un número de verdad
y Menos Uno no ponía peros ni pretendía darle valor a Cero
poniendo comas entre ellos.
Menos Uno no tenía complejos
y cuando hacían el amor
a Menos Uno le encantaba estar bajo Cero.

Y Uno una vez más volvió a quedarse solo
separado como una unidad
sin Cero su vida se consumía como una vela
sin Cero el tiempo en él hacía mella
y Uno empezó a contar
pero sin Cero
se olvidó de los pesos de Cero
del sexo con Cero
de los celos de Cero
y empezó a contar pero sin Cero.

Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós
Uno se olvidó de Cero y tal vez del amor
y empezó a contar hacia lo que más miedo le daba
hasta el infinito o tal vez solo hasta Dos.

P.D. Siempre te querré…

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *