Esa agonía en que estás viviendo,
Ese dulce morir, esa caída,
Ese aleteo de tu voz herida
Esa mirada desapareciendo.

Esa tu muerte azul que está naciendo
Al lado de mi barro y de mi vida,
Esa tu silenciosa despedida,
Esa tu soledad languideciendo.

Esa de tu corazón alucinado,
Llama viva de amor en mi costado,
Tibio vino del Sur, muerte temprana.

Con el dolor guardando aquí en el centro
Y el llanto derramado sangre adentro;
Te decimos adiós: ¡hasta mañana!

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