Categoría: leyenda urbana

Leyenda: El duende Mano de Hierro y de Lana

Como siempre revisando mis feeds en mi cuenta de Google Reader, acabo de encontrar otra historia urbana o leyenda pero esta viene de Argentina, sobre El duende Mano de hierro y de Lana…

Leanla…

El Duende Mano de Hierro y de Lana


 

Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es muy pequeño, lleva un sombrero grande y llora como una criatura. Tiene una mano de hierro y otra de lana, cuando se acerca a alguien le pregunta si con cuál mano desea ser golpeado. Algunos dicen que, sin importar la elección, el duende golpeará siempre con la de hierro. Otros, en cambio, aseguran que los desprevenidos eligen la de lana y que es ésta la que en realidad más duele.

Posee unos ojos muy malignos y dientes muy agudos. Suele aparecer a la hora de la siesta o en la noche en los cañadones o quebradas. Tiene predilección para con los niños de corta edad, aunque también golpea sin piedad a los mayores.

En la zona de los Valles Calchaquíes existen dos historias muy curiosas con respecto al duende:

Rostro del duendeUna cuenta que un arqueólogo, internándose en el cerro a horas de la siesta escuchó el llanto de un niño. Al acercarse vio un párvulo en cuclillas y con la cabeza gacha. Cuando le preguntó si qué le sucedía, el niño alzó su maligno rostro y mostrando sus agudísimos dientes al tiempo que sonreía, le dijo:

– Tatita, mírame los dientes…

El «gringo» salió corriendo tan veloz como las piernas le daban y nunca regresó. La otra historia, narrada por Lucindo Mamaní, de Tafí del Valle, cuenta que se vió al duende conversando en un zanjón con un niño que estaba a su cuidado (actualmente un prominente médico). Al acercarse don Lucindo, el duende -llamado «enano del zanjón» por los lugareños- salió huyendo.

Vía Taringa

Leyenda: Bloody Mary

Leyendo mis feeds en Google Reader, gracias a la web de Marcianos.com.mx que se las recomiendo, es muy buena, ví un post acerca de una leyenda urbana, aparte me acordé del episodio que dieron en la serie Ghost Whisperer sobre la leyenda de Mary Worth (Bloody Mary ó María La Sangrienta), solo diré que si me asuste.

La leyenda de Bloody Mary

 

Apareció en Internet por primera vez el 16 de febrero de 1994:

“Cuando tenía unos 9 años, fui a la fiesta de un amigo para un cumpleaños. Había alrededor de 10 chicas en el lugar. Alrededor de la medianoche, decidimos jugar Mary Worth. Algunos de nosotros nunca habíamos oído hablar de este pasatiempo así que una de las chicas contó la historia.

María vivió hace mucho tiempo. Ella era una muchacha muy hermosa. Un día tuvo un terrible accidente que le dejó la cara tan desfigurada que nadie la miraba. Desde aquel trágico suceso a Maria no se le había permitido ver el reflejo de su rostro por temor a que cayera en la locura. Antes de esto, ella había pasado largas horas admirando su belleza en el espejo de su dormitorio.

Una noche, después de que todos se habían ido a la cama, incapaz de luchar contra la curiosidad por más tiempo, salió a hurtadillas hacia una habitación que tenía un espejo. Tan pronto como vio el rostro, se desmayo entre terribles gritos y sollozos. Fue en ese momento que estaba tan destrozada que buscó su reflejo anterior, camino hacia el espejo y prometió desfigurar a cualquiera que quisiera ver su reflejo en un espejo.

Después de oír esta historia aterradora, decidimos apagar todas las luces y comprobarla. Todos apiñados alrededor de un espejo repetimos “Mary Worth, Mary Worth, I believe in Mary Worth”. Cerca de la séptima vez advertimos que una de las chicas que estaba delante del espejo empezó a gritar y tratar de alejarse del espejo. Ella estaba gritando tan fuerte que la mamá de mi amigo llegó corriendo a la habitación. Rápidamente encendió las luces y encontró a esta chica acurrucada en un rincón gritando. Ella le dio la vuelta para ver cuál era el problema y vio un terrible arañazo en la mejilla derecha se esta chica. Nunca olvidaré su cara en toda mi vida! “

Si quieren saber más detalladamente sobre esta leyenda, les dejo este link:

Leyendas urbanas. Verónica o Bloody Mary.

También acabo de encontrar el trailer de la película sobre esta historia, ¿se atreven a verlos?

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=CJwJaRcagzs&w=352&h=270]

 

Espero que les haya gustado…

Leyenda: La Casa Hivler

Cuentan que en el siglo XIX en Valdemoro (un pueblo de Madrid) había una familia muy rica.  Tenían dos hijos y el tío de los niños era pobre.

Una noche, todos estaban sentados al fuego cuando llamaron a la puerta.  El mayordomo de los Hilver abrió la puerta y vieron que detrás de ésta estaba el tío de los niños.  Estaba lleno de heridas y mal vestido.

Los padres les dijeron a sus hijos que se fueran a su habitación.  Estos se fueron y cuando entraron vieron todos sus juguetes ordenados y un cuadro que no habían visto nunca, el de un payaso.  El payaso tenía la cara triste.

Mientras en el salón los padres de los niños yacían muertos en el suelo el tío ya no estaba en la casa.  Estaba fuera quemando la casa.  El mayordomo se lo intentó impedir pero el tío le quemó la cara y el mayordomo murió.

Los niños murieron, la casa se quemó, toda la casa excepto el cuadro del payaso, que ahora estaba feliz.

Ahora están destrozando la casa para hacer unos chalets pero yo no compraría ninguno de esos chalets.

¿Quién sabe si ese suelo está maldito? ¿Quién sabe si el espíritu del payaso bobo sigue estando allí?

Leyenda: La Niña de las Iglesias

No sé si este relato realmente pasó, pero aquí en México es muy sonada esta historia:

Siendo una noche como todas, pero en especial, ésta era una noche un poco más fría, más oscura, cerca de la 1 de la madrugada, un taxista regresaba a su casa después de todo un  día de arduo trabajo, en la ya no había ni alma de gente, pero al pasar frente al cementerio general de la ciudad se percató que una chica le hacia la parada, éste se siguió pensando que ya estaba muy cansado y que era muy tarde para hacer otra dejada.

Sin embargo reflexionó y pensando en su sobrina de 17 años que fue violada y asesinada 3 atrás, dijo, “pobre chica, no la puedo dejar ahí expuesta a no sé qué miserable”.

Retrocedió su taxi y llego hasta ella, tenia aproximadamente entre 18 – 19 años.  Al contemplar su rostro, el taxista sintió un fio intenso y cierto sobresalto, al que no le dio importancia, pues la niña era dueña de un rostro angelical, inspiraba pureza, de piel blanca, muy blanca, cabello sumamente largo, era delgada, de facciones finas, con unos ojos grandes azules, pero infinitamente tristes, tenía un vestido blanco, de encaje y en su cuello colgaba un relicario bellísimo de oro, que se veía de época.

El taxista acongojado le preguntó adónde la dejaba, y le dijo que quería que la llevara a visitar 7 iglesias de la ciudad, las que él quisiera, su voz era suave, muy triste, pero dejaba notar un timbre muy extraño, que le dejo una sensación de miedo y misterio.

Para no hacerla larga, el taxista la llevo a cada una de las siete iglesias sin replicar, en cada una pasaba cerca de 3 minutos y salía con una expresión de serenidad, de tranquilidad, pero sin abandonar de sus ojos esa mirada de infinita tristeza.

Al final del paseo, ella le pidió un favor. “Discúlpeme si he abusado mucho de su bondad, mi nombre es Alicia, no tengo dinero para pagarle ahora, sin embargo le dejare este relicario, y ¿podría hacerme un último favor?  Vaya a la colonia Jazmines #245, ahí vive mi padre, entréguele mi relicario y pídale que le pague su servicio, ah?, y dígale que lo quiero y que no se olvide de mí.  Déjeme donde me recogió por favor”.

El taxista se sintió como en un trance, en donde actuaba automáticamente a petición de la chica, y la dejo ahí, frente al cementerio.  El hombre se fue a su casa, se sentía mareado, le dolía intensamente la cabeza, y su cuerpo le ardía por la fiebre que empezaba a tener, su esposa lo atendió de ese repentino mal, duro así casi 3 días.

Cuando al fin pudo reaccionar y se sintió mejor, recordó su última noche en el taxi, recordó a la niña angelical de las iglesias, y recordó su última petición, que le hizo sentir escalofrío intenso que hizo que se cimbrara de pies a cabeza, aunque él no comprendía nada, pensó “qué raro fue todo, seguro se fue de su casa, o tiene problemas, pero, ¿por qué en el cementerio? ¿Quién era?, ¡El relicario!, si ahí estaba, sobre su mesita de cama, el relicario de Alicia, que ahora tenía restos de tierra.

Se paro como un resorte, tomo su taxi y fue a la dirección que le diera la chica, pero no con la intención de cobrar, sino de descubrir, conocer, aclarar la verdad detrás de ese misterio que le inquietaba, que le estremecía, que no quería ni pensar.

Toco, era una casa grande, estilo colonial, vieja, entonces abrió un hombre, de edad avanzada, alto, de aspecto extranjero, con unos ojos, si los ojos de Alicia, así de tristes.  El taxista le dijo “Disculpe señor, vengo de parte de su hija Alicia, ella solicito mis servicios, me pidió que le llevara a visitar siete iglesias, así lo hice y me dejo su relicario como prenda para que usted me pagara”. El hombre al ver la joya rompió en llanto incontrolable, hizo pasar al taxista y le mostro un retrato, el de Alicia, idéntica a la de hace 3 noches.

¿Es ella mi Alicia?, le dijo el hombre, “Si ella, con ese mismo vestido”

“No puede ser, hace tres noches cumplió 7 años de muerta, murió en accidente automovilístico, y este relicario que le dio fue enterrado con ella, y ese mismo vestido, su favorito…  Hija perdón, debí hacerte una misa, debí haberme acordado de ti, debí…”

El hombre lloró como un niño, lloro y lloro, el taxista estaba pálido, pasmado de la impresión, ¡había convivido con una muerta! eso lo explicaba todo.

Volviendo de su estupor, le dijo al padre de Alicia, “Señor, yo la vi, yo hablé y conviví con ella, me dijo que lo amaba, que lo amaba mucho, que lo amaba mucho, y que no se volviera a olvidar, creo que eso le dolió mucho”.

Se dice que el padre de Alicia recompensó al taxista, le regaló toda una flotilla de taxis para que iniciara un negocio, todo en agradecimiento por haber ayudado a su niña adorada a visitar las iglesias en su aniversario fúnebre.